martes, 19 de abril de 2011

Volvamos a la edad de piedra

Según un reportaje de El País, los partidos de carácter más conservador consiguen ahora más escaños. ¿La razón? Una campaña agresiva contra todo aquello que parece dañar la economía de los países. En algunos casos, como en Francia, la principal enemiga es la inmigración. Marine Le Pen, presidenta del partido ultraderechista Frente Nacional, critica a Sarkozy por su mala gestión contra la inmigración. En Finlandia, el partido Auténticos Filandeses (PS), obtuvo el 19% de los votos de las elecciones de este domingo. Su campana, según el citado reportaje de El País, se centraba en el rechazo a la inmigración y a las ayudas económicas a Portugal.


¿Qué puede significar que un partido finlandés rechace las ayudas económicas a Portugal? Es más, ¿qué puede significar que un partido llamado "Auténticos Finlandeses" rechace estas ayudas económicas? El reportaje de El País se centra en describir que la brecha entre el conjunto de países más próspero y el conjunto de países más pobres de la Unión Europea es cada vez mayor. Lo preocupante de la cuestión es que la Unión Europea era una alianza entre países que colaboraban entre sí para conseguir ser más competentes y disputarse el primer puesto como potencia mundial con Estados Unidos. Parece que ese ya no es su principal objetivo (quizá influya la entrada de China en esa competencia) y que el pueblo europeo ya no importa a las grandes esferas políticas de Europa (parece que la nueva sociedad europea se asienta en viejos estamentos: algunos eurodiputados españoles no quieren viajar en avión con la plebe, como se detalla en este artículo de Digiperiodismo). En fin, tiempo al tiempo... Cuando caigan las grandes economías, ya habrá tiempo de arrepentirse.


Además, algunos países parecen haber olvidado que ahora algunos de sus habitantes son de procedencia extranjera. Y estos ciudadanos de estos países son tan auténticos como cualquier otro ciudadano de ese país.

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