
En este caso, la tragedia se ha cernido sobre Moscú. A las 8 de la mañana, cuando las puertas del vagón estaban a punto de cerrarse, una terrorista chechena se ha inmolado en el andén de la estación de Lubianka (donde se encuentra la sede del servicio secreto ruso). Posteriormente, otra terrorista se ha inmolado en la estación de Park Kulturi. Según los vídeos grabados por las cámaras de seguridad del metro, se ha podido averiguar que se trata de un crimen cometido por dos mujéres jóvenes del Cáucaso Norte que fueron acompañadas de otras dos mujeres y un hombre con barba. Estas tres personas continúan en busca y captura.
La situación en Rusia parecía haberse estabilizado tras un periodo de paz hasta noviembre del año pasado, cuando un tren de lujo sufrió un atentado islamista, en el que murieron 26 personas. Las causas de esta masacre por parte de los chechenos hacia Moscú se podría deber a la violenta política del Kremlin en Chechenia, por lo que los chechenos declararon una guerra santa contra Rusia.
Todos los países se han apresurado a mostrar sus condolencias al pueblo ruso por lo sucedido y a condenar la masacre causada. Vladimir Putin, el primer ministro ruso, ha asegurado que "los órganos de seguridad harán todo lo posible para encontrar y castigar a los criminales" y que "los terroristas serán liquidados". España también ha condenado los "brutales" hechos sucedidos en Moscú y José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno, ha aprovechado para mostrar sus condolencias a Putin y Medvedev a través de sendos telegramas.